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Biomarcadores: una alternativa para detectar a tiempo el cáncer



El cáncer es una enfermedad que afecta a millones de personas produciendo innumerables muertes a nivel mundial, dónde la detección tardía junto a la aplicación de terapias inadecuadas, se establecen como factores definitivos del incremento en la morbilidad; por eso, los avances en genómica y proteómica, han demostrado que moléculas como el ADN, ARN y proteínas, cuya expresión diferenciada en tejidos normales y malignos puedan ser consideradas como biomarcadores para diagnóstico temprano de la enfermedad y predecir las terapias a aplicar, y aunque falta la adopción de estas técnicas por parte de médicos y pacientes, resulta una estrategia prometedora para mejorar el pronóstico de vida del paciente y por eso es importante informar sobre el valor de los biomarcadores en las terapias actuales.

A pesar que existe un sistema formal de clasificación del cáncer el cual se basa en la extensión anatómica de la enfermedad y proporciona una base para la predicción de la supervivencia, la elección del tratamiento inicial, existen factores que pueden llegar a ser más precisos a la hora de predecir la supervivencia y/o la selección de la terapia y entre estos se encuentran los biomarcadores moleculares.

Según el Instituto Nacional del Cáncer un biomarcador es “una molécula biológica que se encuentra en la sangre, otros fluidos corporales o tejidos que es un signo de un proceso normal o anormal, o de una afección o enfermedad” como el cáncer. Los biomarcadores cambian su expresión dependiendo de la evolución de la enfermedad, lo que permite caracterizar un proceso biológico, hasta la respuesta a un tratamiento farmacológico y gracias a los avances en genómica, proteómica y en temas como patología molecular, se han encontrado varios biomarcadores con potencial clínico para ser utilizados en la clasificación del cáncer y personalización de terapias lo cual podría, en el momento del diagnóstico, mejorar la atención del paciente. Dichos biomarcadores han evolucionado a lo largo del tiempo debido a que se solían centrar en enfoques únicos, pero dada la complejidad del proceso de carcinogénesis (proceso por el cual las células normales se transforman en células cáncerosas) es difícil correlacionar algún biomarcador individual con un cáncer específico

 

Biomarcadores utilizados en el diagnóstico y tratamiento del cáncer

Como se mencionó anteriormente, existen biomarcadores para distintos objetivos: algunos clasifican la malignidad del tejido, otros el grado o estadio en el que se encuentra el tumor y en algunos casos, sirven para determinar el tratamiento de elección. Por ejemplo, la proteína CD20 se utiliza como biomarcador para los linfomas, cuando se expresa en el tejido se sabe que se debe suministrar el fármaco Rituximab; en el caso del cáncer de mama, el biomarcador HER2 se utiliza como indicador para suministrar el anticuerpo Trastuzumab; y en el caso de la leucemia mielogénica crónica, la mutación en el gen BCR y ABL es biomarcador para suministrar Imatinib; de acuerdo a ello, surge la pregunta, ¿qué moléculas pueden ser utilizadas como biomarcadores?, normalmente se utilizan macromoléculas como ARN, ADN y proteínas, que suelen diferenciar a un paciente afectado de una persona sin enfermedad (15) a continuación se resumen sus funciones y se dan algunos ejemplos enfocándose en biomarcadores para la detección de la enfermedad.

Se ha demostrado que el uso de biomarcadores es una alternativa para aumentar el porcentaje de supervivencia en pacientes con cáncer, debido a que su detección temprana mejora los tratamientos y terapias utilizadas. Sin embargo, aunque se han llevado a cabo muchas investigaciones y se han postulado innumerables biomarcadores, muchos de estos aún no han completado las cinco fases para considerarse de utilidad en la práctica clínica. La aceptación y adopción por parte de médicos y pacientes puede llevar tiempo, pero a medida que las terapias se vuelven cada vez más específicas, los biomarcadores desempeñaran un mayor papel en la clasificación, y selección de la terapia.

La inundación de potenciales biomarcadores está abriendo el camino a una práctica más individualizada de la oncología y comprender cómo y cuándo los biomarcadores pueden integrarse en la atención clínica es crucial para mejorar la calidad de vida de millones de personas que padecen esta enfermedad.

Referencia:

Innovación y ciencia.

Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia.

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